Esta serie de yates oceánicos de 41 m de eslora para la flota de lujo de propiedad compartida YachtPlus constituye el encargo más reciente de una serie de pedidos navales que empezaron con el diseño del yate a motor Izanami en 1993 y continuaron con el velero Dark Shadow en 2002. Tres barcos, el Ocean Emerald, el Ocean Pearl y el Ocean Sapphire, se han concluido ya para YachtPlus y está previsto realizar un cuarto. A cambio de una octava parte de participación en un yate concreto, los propietarios disfrutan del acceso a una flota con tripulación y otros servicios que recorre el Mediterráneo en verano y el Caribe en invierno, con un total de treinta noches anuales a bordo. La velocidad de crucero de 16 nudos permite cubrir unas 950 millas náuticas, el equivalente, por ejemplo, a viajar de Montecarlo a Capri. Los barcos se construyeron y equiparon en los astilleros del departamento de yates de alta tecnología de Rodriquez Cantieri Navali, cerca de La Spezia, en Italia. Al igual que el Izanami, los cascos se han fabricado con una aleación de aluminio y en la superestructura se ha empleado un compuesto ligero. Si bien los yates poseen un casco de semidesplazamiento convencional y cuentan con sistemas de propulsión híbridos (diésel-eléctricos), su aspecto general se aleja por completo de cualquier precedente. La superestructura se ha trasladado hacia delante para proporcionar el máximo espacio de terraza al aire libre y los interiores se han abierto a la luz natural y a las vistas. En contraste con muchos yates de esta envergadura, el espacio habitable, de unos 533 m2, es generoso, y cada barco ofrece capacidad para 12 invitados, además de los siete miembros de la tripulación, entre los cuales figura un cocinero. La suite del propietario está ubicada en la proa, orientada de tal manera que señala el rumbo del yate y transmite la emoción de vivir en el mar. Mamparas de vidrio y grandes ventanas panorámicas ayudan a diluir la frontera entre el exterior y el interior. El entarimado de teca de la cubierta principal cubre todo el salón principal y transmite, así, una sensación de continuidad entre las cubiertas y las estancias. Los distintos niveles de las cubiertas están unidos por una escalera de caracol de vidrio diseñada para permitir la entrada de la luz natural hasta los alojamientos de los invitados, mientras que los acabados reflectantes de las paredes contribuyen a aprovechar al máximo la difusión de la luz. Cuando cae la noche, unos sistemas de iluminación de vanguardia permiten cambiar la ambientación de cada espacio y añaden aún más espectacularidad a la vida en el mar.

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