Las instalaciones modernas para la producción de energías no contaminantes poseen una doble responsabilidad con el medio ambiente, que puede medirse tanto en términos de su ecología (o de la eficacia de su rendimiento) como en términos de impacto visual en el paisaje. La nueva generación de turbinas eólicas, desarrolladas por la compañía eléctrica alemana Enercon, aborda estos dos aspectos y armoniza el interés imperecedero del estudio por desarrollar formas de generar energías sostenibles con su compromiso más general de crear un diseño ejemplar. La claridad del diseño de las turbinas se consiguió merced a un planteamiento singular de sus tres elementos principales, el rotor, el generador anular y la torre de formas geometrías paraboloides naturales. Además de esta coherencia formal, la ingeniería de la turbina es a la par innovadora y muy eficiente, ya que el generador se acciona directamente mediante las aspas del rotor, lo cual elimina la necesidad de utilizar una caja de engranajes. Ello suprime los problemas de mantenimiento y contaminación acústica que por lo general van asociados con las cajas de engranajes de las turbinas. En lugar de ello, la energía cinética del viento se convierte directamente en corriente eléctrica regulada, una solución mucho más eficiente. Con una potencia individual de hasta 2 megavatios, la turbina resultante es capaz de generar suficiente energía limpia y renovable para abastecer a 1.600 hogares. Las aspas de la turbina están fabricadas con un compuesto ligero de fibra de vidrio y resina epoxi, como las alas de un planeador ligero, mientras que la torre está elaborada con unidades de acero prefabricadas lo bastante ligeras como para permitir un transporte y ensamblaje rápidos. La velocidad variable del rotor y el ajuste del ángulo de las aspas permite generar la máxima energía, mientras que unas «aletas» invertidas en las puntas de las astas (inspiradas en precedentes de la industria aeroespacial) posibilitan que la turbina rinda de manera eficiente a las velocidades de rotor inferiores, cosa que resulta más relajante para la vista. El estrechamiento de la torre de 100 m mejora la transición de las cargas dinámicas al nivel rasante, al tiempo que reduce la superficie en planta que ocupa la turbina, inferior a la de las turbinas convencionales con una generación energética equivalente. Combinadas, todas estas características mejoran la integración de la turbina en el paisaje, ya se trate de granjas de viento en tierra firme o de instalaciones frente a la costa.

Desarrollo

Construcción

Cita

«Cuando el ayuntamiento de Swaffham nos encargó una segunda turbina eólica

tardamos un tiempo en responder, cosa que les impulsó a escribirnos para preguntarnos qué sucedía.[…] Parecían entusiasmados por tener su segunda turbina. Y lo cierto es que no me sorprende que sea tan popular, porque, además de los beneficios evidentes para el medio ambiente, se trata de un objeto muy bello y elegante. […] Un placer para la vista». Dale Vince, director ejecutivo de Next Generation, la empresa responsable de las turbinas Swaffham, en una entrevista publicada por The Sunday Times el 9 de abril de 2000 «El lado positivo es que las turbinas eólicas generan energías renovables, pero la cara negativa es que, instaladas en masa, parecen tapones de oídos gigantes. De ahí que nuestro desafío a la hora de abordar el diseño fuera dotar estos objetos de una forma más agradable y aceptable». Norman Foster:

Datos y cifras

  • Adjudicación: 1995
  • Altura: 100m
  • Cliente: Enercon GmbH
  • Ingeniero estructural: Ove Arup & Partners
  • Supervisor de cantidades: Davis Langdon & Everest

Premios

  • Design Council Millennium Products Award