Una butaca de auditorio es un producto que debe funcionar como parte de una instalación general. A la hora de acometer el diseño, la alineación y la estética que presenta una fila de butacas es una consideración tan importante como la estética de una butaca por sí sola. Desde el punto de vista arquitectónico, la silla de auditorio no debería dominar el diseño del edificio, sino, en su lugar, lograr un equilibrio entre un cierto anonimato y una expresión de su carácter único. Pese a que Thea presenta una geometría sencilla, hay unos cuantos detalles específicos que la diferencian de otras butacas de auditorio, como un punto pivotante oculto, las patas metálicas y la forma del respaldo. El asiento y el respaldo son rectos, lo que permite modificar fácilmente la anchura y la altura de las butacas. Cuando no se utilizan, el asiento se repliega a la posición vertical y las butacas presentan una forma muy compacta. La forma del respaldo permite al ocupante de la butaca ponerse en pie y dar un paso atrás para dejar que otras personas pasen y tomen asiento en otras butacas de la misma fila. Además, su superficie inclinada mejora la acústica. El anclaje al suelo y el sistema de fijación acostumbran a ser elementos puramente funcionales, mientras que en Thea las patas metálicas constituyen un elemento característico. Una base metálica plana e inclinada sujeta el apoyabrazos acolchado de piel y permite la circulación de aire por debajo, a la par que facilita el mantenimiento y protege la tapicería de piel de posibles desperfectos. Una ranura en la base del apoyabrazos sólido, fijado a las patas metálicas, soporta tolerancias. El metal puede pintarse con pintura en polvo en distintos colores o cromarse, en función de los requisitos de cada proyecto. Además, el apoyabrazos se ofrece en dos versiones, recto o inclinado, para mayor flexibilidad.

Desarrollo

Datos y cifras

  • Adjudicación: 2010