Construida en un terreno con una pendiente pronunciada, esta vivienda particular se diseñó pensando en aprovechar una serie de vistas panorámicas clásicas de Cornualles a la par que se desplegaba una arquitectura prácticamente conformada por la topografía del emplazamiento. Orientada al sur hacia el ancho estuario del Fal, con un riachuelo apartado al este y con vistas al valle en la cara norte, las estancias se abren a cada uno de estos puntos. La casa en sí se organiza en torno a dos recorridos. El primero es externo y divide de manera visible el edificio en dos; conduce desde la carretera de acceso superior, a través de un puente, hasta la puerta principal. Desde allí, un tramo de escaleras desciende hasta el muelle. El otro recorrido es interno y presenta la forma de una galería de arte iluminada mediante lucernarios. Este eje interior sigue las líneas de nivel del emplazamiento y da continuidad a todos los espacios habitables comenzando en la terraza de la azotea, la más alta, y concluyendo en un camino hasta el garaje subterráneo. Como otros proyectos de Foster de esta época, la casa Creek Vean combina materiales tradicionales, como son los bloques de hormigón de color miel y suelos de pizarra azul de Gales, con elementos industriales modernos. Cerca de la casa, en un recoleto lugar junto al río, el preferido por los dueños de la casa para disfrutar de picnics, se ha creado un pequeño «refugio» con cenador con un lenguaje formal similar. Se trata de una estructura de vidrio, un poliedro cristalino complejo que interrumpe la superficie de la ribera en pendiente y se eleva hacia el mar cual cabina de mando de un avión o barco. El caparazón trapezoidal de hormigón, rehundido parcialmente en el terreno, el primero de una serie de edificios semienterrados de Foster, se despliega hacia el exterior para acomodar los asientos, un pequeña cocina y un fregadero. Desde esta guarida aislada se disfruta de unas vistas imponentes sobre el estuario. Desde la terminación de la casa, a mediados de la década de 1960, se ha dejado que la vegetación plantada alrededor de la vivienda y del refugio crezca relativamente indómita, gracias a lo cual ambas estructuras parecen haberse fundido con el paisaje circundante. Las escaleras y la cubierta de la casa, cubiertas de hierba, en lo que sería un heraldo del posterior edificio Willis Faber, han alentado este proceso. Esta invasión deliberada permite a la casa Creek Vean jugar con la ambigüedad de una aparente invisibilidad exterior, rayana en el camuflaje, y la amplitud e integridad de las vistas que proporciona desde el interior de las habitaciones al mirar al exterior.

Bocetos y dibujos

Desarrollo