El mobiliario de oficina, al igual que el propio entorno de la oficina, debe adaptarse a las distintas tendencias laborales. El concepto Nomos está basado con una incursión previa en el diseño de mobiliario. En 1981, cuando el estudio se trasladó a un espacio más amplio, ningún catálogo de mobiliario existente en el mercado ofrecía mesas que pudieran servir tanto para celebrar reuniones como para dibujar o exponer. Por ello, diseñamos una mesa personalizada (que, con algunas modificaciones de diseño, se utilizó posteriormente en el Centro de Distribución de Renault en Swindon) y un taller fabricó una pequeña serie. Cuando, posteriormente, el fabricante italiano de mobiliario Tecno encargó al estudio que desarrollara aquel diseño, solicitó un sistema que aprovechara al máximo el espacio en planta, que integrase el cableado y se pudiese reconfigurar con facilidad. El concepto de Nomos (término griego que significa «distribución justa») se basa en la relación entre los usuarios y el espacio que ocupan. El núcleo del diseño es un kit de precisión cuyos componentes pueden combinarse para configurar entornos laborales a medida, tanto individuales como para grupos. El punto de partida es la base, a la que se añaden patas, pies, soportes, superficies de trabajo y superestructuras, mientras que el cableado transcurre por el interior de un conducto en forma de vértebra. Con sus característicos pies separados, el escritorio evoca un módulo de alunizaje o un saltamontes de cuerpo delgado y patas delgadas. Gracias a este armazón sumamente estable, el sistema permite integrar estantes, espacios de almacenamiento, pantallas, iluminación y señalización; es decir, conforma un todo que se rige por la ergonomía del cuerpo humano, tanto en posición sentada como erguida. En 1999, Tecno encargó una nueva mesa para conmemorar el nuevo milenio. Desde hacía tiempo, predominaban fundamentalmente mesas con tableros rectangulares y circulares. Sin embargo, también se estudiaron otras formas clásicas, con las curvas más suavizadas, que permitiesen, además, mejorar el contacto visual desde ambos extremos de la mesa. En sintonía con este planteamiento más informal, la estructura principal también se expresa en una paleta de tonos vivos (rojo, amarillo o azul), mientras que el resto de los elementos se acaban en un cromado brillante. Existe también la opción de una estética más clásica con estructura cromada y los elementos secundarios en negro.

Desarrollo

Datos y cifras

  • Adjudicación: 1987
  • Cliente: Tecno Spa.