Velero Dark Shadow

(Japón)
2003

En el desarrollo de la balandra de 30 m se aplicó el concepto del Wally que combina el alto rendimiento con la facilidad de manejo, el confort y la seguridad. Los componentes se han optimizado en la medida de lo posible para equilibrar los requisitos de fuerza con la necesidad de reducir el peso al mínimo. El pliego de condiciones del barco establecía la utilización de los materiales de alto rendimiento más avanzados, como el titanio, la fibra de carbono y el Kevlar, con el objeto de que pudiera alcanzar velocidad de regata, pero sin renunciar a un cierto lujo. Además, tenía que ser grande, con espacio suficiente en el camarote para alojar las dependencias privadas, así como camarotes para los invitados y una tripulación permanente de cuatro miembros. En colaboración con el arquitecto naval, el encargo del estudio consistía en asesorar sobre todos los acabados y complementos, así como en determinar el diseño interior, que se basó en el concepto de que el barco tenía que «parecer un barco» Por consiguiente, los espacios situados bajo cubierta, en lugar de ser espacios empotrados con lados ortogonales y simétricos, siguen la forma curva del casco. Así, también se puede ver el pie del mástil, que no está cerrado sino realzado para facilitar la orientación bajo la cubierta. Los muros internos y los techos se han construido con paneles de estructura alveolar lacados en blanco para aprovechar al máximo la luz del día y como acabado del sistema de panelado del suelo, completamente registrable, se ha utilizado una combinación de sisal sintético y fibra de carbono. En los mamparos se diseñaron unos sistemas de almacenamiento a medida. El color verde claro característico del casco del velero se seleccionó por considerarse que combinaba a la perfección con el «Grigio Ingrido», el color desarrollado por Ferrari a petición de Roberto Rossellini para que hiciera juego con el tono de los ojos de su esposa, Ingrid Bergman. El efecto general es sorprendente, pues todos y cada uno de los elementos materiales del barco, tanto dentro como fuera, funcionan a la perfección. Si bien, en última instancia, el elemento por el que realmente se diferencia el velero es el negro de la fibra de carbono de los suelos, las escaleras, el timón y las velas, que además contribuyó a que pudiera tomarse prestado su nombre.