Reliance Controls

Swindon, Reino Unido
1967

En la década de 1960, el modelo aceptado en la arquitectura industrial consistía en segregar a los trabajadores y a la dirección en un hangar y un cubo, respectivamente, con las implicaciones de separación entre «nosotros y ellos», «limpio y sucio» y «delante y detrás» que ello comportaba. La fábrica Reliance Controls apostó por un planteamiento novedoso y radical. Como resultado, frente a la pesadez y la inflexibilidad de la fábrica estándar, se creó un pabellón ligero en el que directiva y empleados compartían una única entrada y un único restaurante, una práctica hasta entonces desconocida. En un momento en que el sector de la electrónica se hallaba aún en su más tierna infancia, el edificio se concibió como un prototipo de la industria ligera, donde la organización se amoldaba al diseño e introducía nuevos parámetros democráticos en el mundo laboral. El uso generalizado de componentes metálicos prefabricados en el edificio permitió construir la estructura en menos de un año y a un coste muy bajo. El acero estructural se utilizó tanto en el exterior como en el interior, donde algunos elementos estructurales se pintaron de blanco para contrastar con el revestimiento de acero corrugado forrado de plástico gris. En la medida de lo posible, los elementos arquitectónicos se diseñaron también para realizar más de una función: por ejemplo, las luces fluorescentes se coordinaron con las canaletas de la cubierta corrugada, gracias a lo cual se suprimió la necesidad de utilizar reflectores. Para reforzar aún más esta sensación de economía y flexibilidad, el armazón de acero encerraba un único espacio abierto de 3.200 m2, dentro del cual solo los lavabos, la cocina y la sala de máquinas ocupaban un lugar fijo. El resto del espacio podía modificarse rápidamente desplazando los tabiques internos no estructurales. Esta flexibilidad latente resultó útil cuando el cliente, ante un pico de producción repentino, pudo ampliar en un tercio, sin necesidad de ayuda, la zona destinada a producción». El edificio se alzó con el primer Premio de Arquitectura Industrial concedido por el Financial Times. En su declaración, el jurado afirmaba: «La sencillez extrema y la coherencia del concepto general, así como el grado de detalle del diseño, generan un ambiente penetrante y muy agradable en el que estar. Resulta refrescante encontrar algo tan bello en su simplicidad que parece casi una tradición perdida».


Area: 3 200 m²