En el diseño de barcos se acostumbra a repartir las responsabilidades, de manera que un ingeniero naval se encarga de diseñar el exterior y el casco y un diseñador completa la superestructura y el equipamiento interior. Con frecuencia, el resultado es un interior sobrecargado que no responde a la forma del buque. En cambio, el diseño de este yate privado de 58,5 m de eslora surgió de una estrecha colaboración entre arquitectos e ingenieros, tal como ocurriría a la hora de diseñar un edificio. Inspirado en los navíos, que priorizan la eficacia funcional frente a la estética, el Izanami es tan elegante y rápido como un patrullero, si bien las cubiertas de intemperie y los interiores recuerdan a las de un yate tradicional. Cuando se terminó, el casco era el más grande jamás construido en aluminio. El casco y la superestructura formaban una construcción semimonocasco de revestimiento soldado, armazón y rigidizadores longitudinales. La forma de la superestructura rompe radicalmente con la tradición. Se articula en tres elementos que evocan la cabeza, el tórax y el abdomen de un insecto y, a su vez, definen el camarote del propietario, las dependencias de la tripulación y el puente de mando, respectivamente. La estructura está fabricada con grandes paneles, algunos de los cuales se elevan atravesando por completo los dos niveles. La mayoría de estos paneles aparentemente planos en realidad se curvaron para crear una ligera curva convexa. Gracias a ello, no solo se mejoró su rigidez, sino que, además, como en la éntasis de una entabladura clásica, se evitó el aspecto cóncavo que en ocasiones presentan los paneles planos cuando confluyen en un ángulo. Los ventanales ofrecen amplias vistas desde el camarote principal y los espacios de la cubierta superior. Por su parte, los interiores se caracterizan por el uso de los materiales adecuados y por unos acabados de alta calidad que ofrecen un alojamiento igualmente cómodo para los pasajeros y la tripulación. El Izanami está preparado para realizar travesías transatlánticas y por todo el mundo y está construido conforme a la certificación alemana Lloyds y los estándares ABS. Lo propulsan dos motores diésel MTU de 4.800 caballos de potencia y su velocidad de diseño es de 30 nudos, si bien durante los ensayos en mar abierto se alcanzaron velocidades de 34 nudos. Esta velocidad es equivalente a la de los elegantes cruceros transatlánticos del pasado y casi duplica la que se puede conseguir con una plataforma de desplazamiento convencional del mismo tamaño.

Bocetos y dibujos

Desarrollo

Construcción

Datos y cifras

  • Adjudicación: 1993
  • lanzamiento de producto: 1995