Tokio se cuenta entre las «megápolis» cuya población está previsto que supere los quince millones de habitantes en 2020. La Millennium Tower desafía las ideas preconcebidas sobre tales ciudades del futuro y propone una solución a los cambios sociales de la expansión urbana a esta escala y los problemas particulares de Tokio, con su grave escasez de suelo. Proporciona un millón de metros cuadrados para fines comerciales en sus 170 plantas de altura, que la convierten en el edificio proyectado más alto del mundo. El rascacielos, que se eleva en la bahía de Tokio, tiene capacidad para albergar una comunidad de hasta 60.000 personas, se autoabastece de energía y procesa los residuos que genera. Este barrio urbano vertical será autosostenible y, virtualmente, autosuficiente. Los niveles inferiores acogen oficinas e industrias limpias, como electrónica de consumo. Encima de ellos hay apartamentos, y la sección superior alberga los sistemas de comunicaciones y generadores eólicos. Una red de «metro» de alta velocidad, con vagones diseñados para transportar a 160 pasajeros, recorre la torre en los planos vertical y horizontal, desplazándose a través del edificio al doble de velocidad que los ascensores rápidos convencionales. Los vagones se detienen en centros de conexiones cada treinta plantas y, desde allí, los pasajeros pueden completar sus viajes de manera individual mediante escaleras mecánicas o ascensores. Este ciclo continuo reduce los tiempos de viaje, un factor tan determinante en una ciudad vertical como en una horizontal. Los centros de conexiones de cinco plantas cumplen funciones principales distintas; uno de ellos podría albergar un hotel; otro, un centro comercial, pero todos ellos están articulados con entreplantas, terrazas y jardines para generar sensación de lugar. Proyectada teniendo en cuenta las fuerzas de los vientos huracanados y los seísmos por los que la región es célebre, la estructura cónica de la torre, con su jaula de acero helicoidal, es intrínsecamente estable. Proporciona una resistencia al viento decreciente a medida que se aproxima a la planta superior, completamente diáfana, y una anchura y fuerza crecientes en su descenso hacia la base para oponer resistencia a los terremotos. El proyecto demuestra que vivir en un rascacielos de alta densidad puede entrañar una mejora en la calidad de vida, cuando la vivienda, el trabajo y las instalaciones de ocio se encuentran a una distancia práctica.

Bocetos y dibujos

Desarrollo

Datos y cifras

  • Adjudicación: 1989
  • Superficie: 1 040 000m²
  • Altura: 840m
  • Capacidad: 50000
  • Cliente: Obayashi Corporation