El Puerto Viejo de Marsella es uno de los grandes puertos mediterráneos, pero con el tiempo, este lugar Patrimonio de la Humanidad ha dejado de ser accesible para los peatones y ha quedado aislado de la vida de la ciudad. El plan director para su regeneración recupera los muelles como espacio ciudadano y crea nuevas salas informales para actuaciones y eventos, al tiempo que elimina el tráfico para dar cabida a un entorno público semipeatonal seguro. Su transformación fue uno de una serie de proyectos que se completó durante el año de la ciudad como Capital Europea de la Cultura 2013. Las instalaciones técnicas y los hangares para los barcos de los muelles han sido reemplazados por plataformas y clubes sobre el agua, gracias a lo cual se ha ampliado el espacio para los peatones. El diseño urbano, concebido en colaboración con Michel Desvigne, incluye una nueva superficie de granito en tono pálido que evoca los adoquines de piedra caliza originales. La vegetación se ha reducido al mínimo en pro de unos materiales de texturas toscas y alta resistencia, más adecuados para un entorno portuario. Como parte del diseño se han suprimido los bordillos y los desniveles para mejorar la accesibilidad y se han utilizado bolardos de hierro fundido móviles para proporcionar la máxima flexibilidad. En el plano arquitectónico, el espacio se ha mejorado mediante intervenciones muy discretas. En el Quai des Belges, el prominente extremo oriental del puerto, una cuchilla de acero inoxidable reflectante, alberga un nuevo pabellón flexible para acoger eventos y mercados. Abierto por todas las caras, este «ombráculo» de 46 x 22 m se apoya en esbeltos pilares y se inclina hacia los bordes, reduciéndose así al mínimo su impacto visual. La cara inferior de la marquesina, pulida, refleja el agua y la vida en el puerto, al tiempo que dibuja una simple línea de plata en el horizonte.

Desarrollo

Datos y cifras

  • Adjudicación: 2011
  • Cliente: MPM, Marseille Provence Metropole