El desafío era restaurar la gloria pretérita de un edificio industrial de dos plantas caído en desuso como espacio único y noble, y hacerlo dentro de las exigentes limitaciones de tiempo y presupuesto. El único modo viable de plantear el proyecto en su conjunto era preparando informes detallados y construyendo una maqueta grande del armazón exterior sin las plantas intermedias. Entre tanto se realizaron amplios estudios de ingeniería para examinar cómo podía generarse un único espacio sin que la incorporación de los refuerzos adicionales necesarios destruyera los rasgos arquitectónicos más sobresalientes. La ingeniosa solución de «pespuntear» un nuevo anillo de encaje de acero hizo aflorar los mejores elementos de la estructura existente, como, por ejemplo, las columnas de hierro fundido de toda la altura de las plantas. Se exploró un amplio abanico de posibilidades de diseño en forma de maquetas; el proyecto que acabó construyéndose correspondía a la cuarta versión y era, sin ningún género de dudas, la propuesta más sencilla y acertada. Una de las dificultades radicaba en incorporar visualmente elementos de menor escala, como los vestuarios y los espejos, sin que «afeasen» el espacio, y en respetar y recalcar la escala del espacio principal. El dispositivo de grandes aletas verticales de escamas integraba ambos requisitos de un modo a la par discreto y positivo. La cantidad, el tamaño y los ángulos de dichas aletas fueron el resultado de incontables indagaciones en dibujos y estudios en maqueta. Y, si el espacio era una preocupación a la hora de proyectar este comercio, la otra era la luz o, mejor dicho, la calidad de la luz. El espacio cobra vida mediante la combinación de luz lateral (el nuevo acristalamiento de las antiguas ventanas industriales con vidrio blanco genera un resplandor con un efecto traslúcido) y luz cenital directa que penetra a través de franjas acristaladas en la cubierta. De noche, las luminarias empotradas se iluminan desde el exterior y generan una tenue luz de fondo, a la que se suma la luz de los focos direccionales móviles de las estanterías, que realzan la geometría estructural del espacio. La calidad de la luz y del espacio, predominantemente blanco y con un uso generoso de espejos, evoca una escuela de ballet, una escuela o un estudio, y proporciona un entorno complementario para la exposición y el almacenamiento de las prendas de ropa. El objetivo era conferir una calidad atemporal que no dependiera de un mobiliario caro o sofisticado, ya que, aparte del hecho de que no había ni tiempo ni dinero para costearlo, francamente no habría quedado bien. Con este espíritu, la entrada, que en realidad era un túnel abandonado, se ha transformado por completo mediante la inserción de un único elemento impoluto: un puente de cristal iluminado desde abajo que serpentea sobre la planta y describe un suave arco en la sección, un intento consciente de evocar misterio, contraste y teatralidad.

Bocetos y dibujos

Desarrollo

Datos y cifras

  • Adjudicación: 1986
  • Finalización: 1987
  • Superficie: 500m²
  • Cliente: Katherine Hamnett / Aguecheeck
  • Ingeniero estructural: Buro Happold
  • Supervisor de cantidades: Monk Dunstone & Associates
  • Ingeniero de iluminación: Yates Associates