A comienzos de la década de 1970, La Gomera exhibía todos los rasgos de una isla en declive. El suministro de agua menguaba, la red de carreteras era inadecuada, el transporte público no funcionaba bien y, con la excepción de un hotel con cuarenta habitaciones, no había instalaciones para el turismo. Fred Olsen organizaba cruceros a las Canarias y quería investigar el potencial de La Gomera como destino turístico. En respuesta a ese programa, el plan director planteó problemas concernientes a la sostenibilidad mucho antes de que la agenda «ecologista» se impusiera en todo el mundo. El objetivo era alentar una urbanización sostenible de forma autónoma en la isla mediante la combinación de técnicas de construcción autóctonas y prefabricación. El informe subrayaba el cambio gradual y contrastaba marcadamente con los patrones de urbanización comercial agresivos que a la sazón se implementaban en todo el Mediterráneo. Estudios de los asentamientos originales desvelaron la existencia de viviendas con una sola orientación que se abrían al sol y contaban con una zona umbría en la parte posterior, de las mismas dimensiones que la zona habitable interior. Tales ingredientes generaron una solución de baja altura y alta densidad que respondía bien al clima. Las técnicas de construcción tradicionales tenían en cuenta los problemas de mano de obra adicional de la isla y el elevado coste de importar materiales. Al mismo tiempo, se sugirió la posibilidad de establecer nuevas industrias respetuosas con el medio ambiente destinadas a prefabricar cocinas, cuartos de baño y otros elementos necesarios. Esta propuesta se avalaba con el uso de métodos alternativos de generación de energía y captación de agua. La luz solar y los vientos constantes convertían a la isla en el banco de pruebas natural para la energía solar y eólica, a la par que se explotaron otros sistemas, como la producción de metano a partir de los residuos domésticos, con vistas a reducir la dependencia de la importación de carburante. Una de las prioridades era mejorar el abastecimiento de agua. Se propusieron diversos sistemas naturales, incluida la construcción de un área de captación alrededor de los niveles superiores de la isla y el uso de alambiques solares. Se plantearon serias dudas con respecto a las propuestas existentes de crear un nuevo aeropuerto y una carretera de circunvalación alrededor de la isla. En su lugar, se propuso trazar una serie de carreteras de acceso y funiculares hasta las múltiples pequeña bahías de La Gomera. En la misma línea, se sugirió establecer un enlace entre islas mediante un avión STOL (de despegue y aterrizaje cortos). El objetivo de ambas alternativas era preservar el carácter tradicional de la isla, al tiempo que se reconocía la importancia de establecer comunicaciones modernas para su supervivencia a largo plazo.

Datos y cifras

  • Adjudicación: 1975
  • Cliente: Fred Olsen Ltd