En la fecha de su conclusión, en 1974, Willis Faber fue un diseño radical por la dimensión social que aportaban la piscina, el jardín en la azotea y el restaurante que albergaba, así como por su flexibilidad: el proyecto fue pionero en el uso de suelos elevados en las oficinas, aspecto que anticipó la revolución en la tecnología de la información. El impacto de cada detalle del interior se valoró con detenimiento, incluidos las canaletas de aluminio reflectante del techo, que reducen la sensación de cerramiento en las profundas placas de piso de las oficinas. La entrada cobra vida gracias a una serie de escaleras mecánicas que suben por todo el edificio y que se articulan a modo de cascadas y su suelo está revestido de caucho tachonado y tabiques desmontables. Por su parte, las plantas de oficinas están enmoquetadas y presentan un sistema de falsos techos diseñados a medida. El resultado es una indicación de las prioridades sociales del lugar de trabajo democrático, además de una respuesta pragmática a un presupuesto fijo.

Datos y cifras

  • Adjudicación: 1971
  • Finalización: 1975
  • Cliente: Willis Faber & Dumas Ltd