Ubicado en un taller mecánico convertido, el antiguo showroom londinense de Katherine Hamnett estaba retranqueado respecto a la calle; el acceso se efectuaba a través de un puente de paneles de vidrio grabado iluminados, un gesto concebido para evocar la teatralidad de la pasarela. Uno de los desafíos en el interior radicó en incorporar los elementos de menor escala, como los vestidores, en el seno del gran espacio minimalista. Para salvar este obstáculo, los vestidores y los almacenes se ocultaron tras paneles de vidrio, que potencian la sensación dramática y realzan las dimensiones del volumen triangular. El espacio cobra vida merced a una combinación de la luz lateral que penetra por las antiguas ventanas industriales, cuyos vidrios fueron reemplazados por vidrio blanco translúcido, y las franjas acristaladas del tejado. De noche, las luminarias empotradas se iluminaban desde el exterior y generaban un tenue resplandor de fondo, al que se suma la luz de los focos direccionales móviles de las estanterías, que realzan la geometría estructural del espacio.

Datos y cifras

  • Adjudicación: 1986
  • Finalización: 1987