Las Bodegas Portia de la Ribera del Duero presentan un carácter único por su apertura y transparencia, así como por la conexión directa entre la arquitectura y el proceso de elaboración del vino. En el núcleo del edificio, el espacio público central queda encerrado por u-glas traslúcido, que permite a los visitantes atisbar la actividad que se desarrolla en el interior de la bodega y los tanques mezcladores centrales. De este modo se anima a explorar y se invita a los visitantes a atravesar el edificio a través de unas galerías elevadas con vistas directas o indirectas sobre los tres vestíbulos principales. La paleta de materiales evoca el vocabulario del proceso vinícola; así por ejemplo, se han empleado listones de barricas recicladas para revestir los suelos del restaurante y los espacios públicos, y el acero inoxidable de las cubas encuentra su eco en el mostrador del bar. Paneles de pared de bronce tejido y techos de listones de madera combinan con suelos de hormigón pulido generando una estética industrial refinada.

Datos y cifras

  • Adjudicación: 2007
  • Finalización: 2010
  • Cliente: Faustino SL
  • Colaborar Arquitecto: Prointec