El desafío a la hora de abordar el diseño del James H Clark Center estribaba en proporcionar espacio para estudio a equipos de distintas disciplinas académicas. El diseño genera un interior flexible que fomenta y facilita la colaboración, pues permite establecer grupos de trabajo ad hoc con la configuración que se desee y, si es preciso, cambiarla a diario. El Centro incorpora laboratorios húmedos y secos, dotados de bancos y mesas con ruedas, y espacios de trabajo de color amarillo vivo más similares a un hotel. Esta versatilidad se acentúa todavía más por el uso de unos puestos de trabajo que se conectan a un sistema de instalaciones visibles, con conexiones polivalentes, integrado en los techos. En la planta rasante, el restaurante con capacidad para 300 comensales funciona como nexo social del campus, y una cafetería en la tercera planta alienta a quienes pasan por delante de los laboratorios a tropezar con sus colegas e intercambiar ideas.

Datos y cifras

  • Adjudicación: 1999
  • Finalización: 2003