Enmarcado en un lujoso enclave aislado con vistas al mar Egeo, el diseño de este complejo turístico sostenible en Bodrum comprende un hotel con 250 habitaciones, 124 apartamentos con servicios, 37 mansiones residenciales y un club de yates icónico. Con el fin de reflejar el legado otomano de la región, se desarrollaron materiales y técnicas de construcción indígenas en colaboración con artesanos locales. Las villas se dividen en tres tipos principales: las villas «mediterráneas» se han recortado en el perfil del paisaje con interiores en varios niveles y acristalamiento de suelo a techo; las villas «casas en árbol» rozan ligeramente el valle, permitiendo que ascienda la brisa para refrigerar los espacios; y las villas «pabellones», están discretamente integradas en el denso paisaje. Los interiores contrastan con las texturas de piedra porosa, madera barnizada, vidrio, mármol, tejidos y suaves telas, y los espacios habitables quedan divididos por pantallas transparentes y translúcidas de vidrio, tela, madera y metales que crean perspectivas cambiantes y juegos de luz.